DESDE CHAPULTEPEC || JOATAM DE BASABE

De inseguridad y de injusticias

 

He sido víctima de la inseguridad y la violencia. De manera directa o indirecta he sufrido, como la mayoría de los ciudadanos, las consecuencias de vivir en un país que no puede garantizar la seguridad a sus habitantes. 

A mi madre la asaltaron a mano armada y la despojaron de una fuerte suma de dinero saliendo del banco, hace algunos años, y jamás hubo detenidos y mucho menos sentenciados, con relación a dicho suceso.

A mis hermanos les han robado sus vehículos en repetidas ocasiones, les han robado en su casa, y tampoco se ha hecho justicia al respecto. 

Yo también he sido víctima de robo, una de las ocasiones fue con amenaza de acuchillarme si no cooperaba, en pleno centro de la ciudad de Ensenada, y no me quedó más que darle el dinero que traía en la billetera.

Actualmente no llevo dinero en la cartera (lo cual a veces es un problema porque no todo se puede pagar con tarjeta), pago un seguro mensual al banco, que me protege en caso de ser asaltado al salir del cajero automático, y aunque tengo un carro viejito, procuro no lavarlo con la esperanza de que pase desapercibido para los amantes de lo ajeno. 

Así es vivir en México y así es vivir en una de las entidades más peligrosas de la República, pero no debería ser de esa manera. Vivimos en un Estado fallido, y esta situación está generando repercusiones sociales difíciles de dimensionar.

La justicia, en este país, es algo más raro de encontrar que una aguja en un pajar, y algunos ciudadanos la han confundido con la venganza. 

Estar expuestos a tanta violencia diariamente, ver noticias de muertos de manera cotidiana (suman miles de muertos en lo que va del año en Baja California), y ser víctimas de la delincuencia también de manera frecuente, ha ido afectando el subconsciente de la población.

Lo dicho se vuelve fehaciente al ver la reacción y contrarreacción del video de la combi, donde un grupo de hombres lincha a un ladrón. 

Conozco la frustración que se siente al ser víctima de la inseguridad, misma que es igual o más grande cuando el delito le sucede a los seres queridos (la imagen de mi madre encañonada por unos delincuentes), pero justo por eso decido cada día actuar con rectitud, respeto y procurar la paz. 

La emoción desbordada al grado de enaltecer a quienes casi matan a un hombre por el hurto de un celular, y la reacción de negación a la reflexión, es un caso digno de estudio.

Somos víctimas y como víctimas actuamos a la defensiva de cualquier cosa que parezca una amenaza, pero debemos ir al fondo del asunto. La responsabilidad es de nuestras autoridades, de nuestros gobernantes. 

Todo el tiempo se realizan manifestaciones de grupos que exigen algo al gobierno, sea por parte de los transportistas, policías, madres de los desaparecidos, personas de la diversidad sexual o conservadores. 

En Baja California las manifestaciones más grandes se hicieron para exigir reversa al gasolinazo y abrogar la Ley del Agua, misma que se logró eliminar.

Quizás sea momento de pensar en movilizaciones por la paz y la justicia, para los ciudadanos en general. 

Tal vez, hoy más que nunca, es momento de que el pueblo se haga escuchar con una mega marcha o un movimiento virtual (por aquello de la pandemia), para exigir el derecho fundamental a la seguridad, que tanto hace falta en este país. 

 

*Joatam de Basabe es comunicólogo y periodista, con más de una década de trayectoria en los medios de comunicación (radio, periódico, televisión e Internet). Actualmente es secretario de la Asociación de Periodistas de Ensenada y reportero de Televisa Californias.